miércoles, 19 de mayo de 2010

Las cadenas de la acusación

Poco a poco parece que se va aclarando el camino para poder ofrecer una primera formulación de la TERAPIA RECONECTIVA, que no esperamos que sea definitiva, sino tan sólo un punto de partida para seguir avanzando.

La investigación demuestra siempre -y no deja de ser sorprendente- cómo los síntomas no tienen nada que ver con la raíz del problema. Darle vueltas a la historia que nos contamos no sirve absolutamente de nada; la verdad está en otro lado. Toda la gente que habla de sus historias no saldrá jamás, de ese modo, del laberinto. Personalmente me sorprende que se encuentren cómodos en el mismo. Es como si no les importase la vida. Se identifican con el sufrimiento. Tal vez, como me decía ayer alguien, son adictos al sufrimiento (¿qué hago yo pues en un mundo de adictos...?).

Otro momento clave de la TERAPIA RECONECTIVA es la liberación de la acusación. Cuando en el trauma que observamos interviene alguien más que nosotros mismos, procede pedirle perdón por si, en algún plano consciente o inconsciente le hemos culpado. El resultado de esto es que la otra persona recupera su propia energía, y también nosotros nos liberamos de las cadenas con las que la habíamos acusado. En efecto, desde la Consciencia jamás ha sucedido nada equivocado. El error, como la mentira, es una apariencia en el tiempo. El tiempo mismo quizás no sea más que eso: una apariencia de error y de mentira.

martes, 18 de mayo de 2010

Creadores de víctimas, justificadores de agresores

Otra de las tradicionales aberraciones de la falsa psicología es la venta del trauma.

Ésta es la estrategia:

Cuando el paciente llega a la consulta, escuchamos su historia. Buscamos cualquier pretexto para crear(le) una identidad de víctima, con lo cual lo descargamos de la culpa.

Eso no le resuelve nada, porque todo es mentira, pero nos garantiza su simpatía... y su dinero.

Además, ayudándole a creerse víctima, le damos razones para que pueda justificar sus futuras agresiones.

¿No es eso el infierno?

lunes, 17 de mayo de 2010

Restos del psicologismo

El espacio que en el pasado reciente ocupó la psicología está viviendo en nuestros días una revolución (¿y qué no?, puedes decirme...).

A los Talleres sobre 'Autodescubrimiento y liberación del sufrimiento' llegan personas desde dos experiencias vitales distintas:
- Aquéllas que sólo tienen su ego, es decir, el constructo de historias que se han contado sobre sí mismas. Con la Exploración de Consciencia descubrirán que todas son mentira, desharán su ego (no es tan complicado) y accederán progresivamente a la realidad luminosa que verdaderamente son.
- Aquéllas que no sólo traen sus mentiras propias, sino, además, las que han comprado a algún psicólogo de la vieja escuela. Éstas no necesitan liberarse sólo de su propio ego, de sus mentiras autocontadas, de sus creencias, sino de las que por añadidura adquirieron.

Cada vez son menos, pero aún quedan, relaciones del tipo que describimos: yo me siento mal, y acudo al psicólogo. Éste me pregunta qué me ocurre (como si yo lo supiera...), y a partir de mis palabras emite un diagnóstico (clasificar, ordenar, controlar...). Desde su universo mental y personal, me propondrá una historia alternativa: deja de creer eso que creías, y a partir de ahora cree esto que yo te digo.

Si estoy lo bastante despierto, lo mandaré a hacer puñetas (si estoy lo bastante despierto, seguramente no iré a verlo...), pero si me encuentro en un estado de debilidad, de falta de confianza en mí mismo, y además inconscientemente quiero creer que no he tirado el dinero, tal vez durante un tiempo juegue a intentar hacerle caso, y me esfuerce en creer las historias que me propuso para reemplazar aquéllas con las que yo venía...

Ningún psicólogo puede comprender en ti lo que no haya comprendido previamente en sí. Todo aquello que de tu experiencia a él le resulte extraño, lo rechazará como amenazante para su propio ego, para su propio constructo defensivo-agresivo. Por otro lado, inevitablemente volcará en ti su propia historia personal no resuelta. Un ejemplo que en su tiempo fue frecuente: si él juega a culpar a sus padres de sus propias miserias actuales, fácilmente te propondrá que tú hagas lo mismo; que busques en tu infancia o cuando sea motivos (aparentes) para culpar a tus padres de lo que te está ocurriendo. A ti eso no te soluciona nada, pero él si sale reforzado en su ego, además de quedarse con tu dinero...

Menos mal que la revolución ha llegado a la psicología...

viernes, 14 de mayo de 2010

Detenida mente

Cuando hace años inciamos la investigación buscando un camino eficaz para la liberación del sufrimiento, nada ni nadie nos advirtió de con qué nos enfrentaríamos.

Es cierto que pronto observamos el vínculo necesario entre liberación del sufrimiento y autodescubrimiento: comprobamos, una y otra vez, que el sufrimiento impedía el acceso a la verdad; dicho en dirección opuesta: sólo la mentira, la inconsciencia, es causa del sufrimiento. ¡Qué pocas personas pueden asumir esto!

Con el paso del tiempo y la experiencia acumulada, vemos hasta qué punto la práctica sistemática de la Exploración de Consciencia comporta una transformación radical y revolucionaria: el objetivo de detener la mente se vuelve una consecuencia necesaria.

A fuerza de verificarlo mil veces, ya no eres capaz de seguir engañándote. Sabes que, sea lo que sea aquello que (creas que) te angustie, en ningún caso es la causa real de tu sufrimiento. La mente, por fin, queda superada. La transformación de la mente a la Consciencia es inevitable. Por más que juegues a engañarte, como hacen la casi totalidad de los humanos, tú ya no puedes.

El camino de la transformación parece tener la forma de una enorme pirámide: al principio todos exploramos experiencias muy comunes (la base), pero, conforme ascendemos hasta la cima, las experiencias que encontramos son cada vez más particulares. Y con 'particulares' no me refiero a individuales, sino más bien a eso que Wittgenstein tal vez llamaría místicas.

Nos damos cuenta de que, desde que nacimos, hemos ido asumiendo una hipnosis. La Exploración de Consciencia comporta el despertar de la misma. Y mientras las primeras Exploraciones resultaban muy sencillas y a menudo se resolvían enseguida, aquéllas que parecen corresponder a los planos más elevados pueden resultar mucho más difíciles.

Recuerdo momentos en los que el malestar parecía resistirse a las Exploraciones y yo llegaba a la conclusión de que el método, al final, fallaba. Poco después siempre acababa funcionando. Ahora, cuando el resultado de un ejercicio de Exploración no es el éxtasis ni la paz perfecta, puedo asumir que lo que tengo por descubrir requiere una maduración o rodeo especial. De sobra sé -o creo saber, que para el efecto es lo mismo- que lo que invito a aparecer quizá no tenga nombre reconocido.

La hipnosis en la que hemos vivido constituye una muerte completa. Sólo me pregunto cómo hemos podido tolerar tanta violencia...

jueves, 6 de mayo de 2010

Autorregulación

La investigación que desde hace unos años estamos llevando a cabo no habría sido posible sin Internet. En efecto, mediante este blog y la difusión gratuita de la edición digital de los libros, el mundo ha devenido un 'laboratorio' inmenso. De lejanos países nos llegan e-mails exponiendo dudas y experiencias, hallazgos y triunfos. Es por eso que en modo alguno puedo considerarme autor de nada. Ni por las razones explicadas, ni por la inspiración, que sólo Dios sabe de dónde llega, cuándo y para qué llega...

Algunos colaboradores de la primera etapa han ido participando menos, y su lugar ha sido ocupado por otros, tal vez más en sintonía con cada nuevo descubrimiento. Uno de ellos es L., ciudadano de un país maravilloso e incomprendido.

Esta misma semana, L. me comentaba que tal vez eso que los literalistas llaman 'recuerdos de otras vidas' no sea sino un mecanismo de autorregulación. Por supuesto que es eso, y de ahí su valor terapéutico. Yo no tengo el más mínimo interés en convencerme a mí mismo ni en convencer a nadie de que 'existen otras vidas'. Era Voltaire quien decía que la idea de haber vivido otras vidas no le resultaba más sorprendente que estar viviendo ésta.

No es ése el tema (o no lo es para mí en este momento). Lo que de verdad me interesa son otras cosas. Por ejemplo, algo a lo que podríamos llamar 'comunicación espiritual'. Cuando trabajas en el campo de la Consciencia, te das cuenta de que lo que piensas y lo que sientes tiene repercusión afuera. Crees que no te comunicas, pero lo haces. Cuando esa comunicación se vuelve consciente, el cambio es tremendo. ¿Te atreves con un experimento? Sólo funciona si es sincero. Desde tu corazón, repite 'te quiero' (espiritualmente, no físicamente) a la persona que de verdad quieras. Observa lo que ocurre. Te transformas tú, y se transforma ella. Por favor, no me hables de que eso lo explica la física cuántica, que me da dolor de cabeza...

Si no permitimos que esas imágenes con forma de recuerdos se hagan conscientes, estamos cerrándonos puertas. ¿Se vuelve uno loco si las abre? Todo lo contrario: se vuelve cuerdo.

Los pueblos antiguos y los que aún en el presente no han perdido del todo su memoria, saben que no somos materia. 'Todo es química' -dicen algunos. Y lo dicen con palabras, que no son química, y pretenden tener razón, que tampoco es química. La química es lo de menos...

Tal vez sea importante, muy importante, alejarse del literalismo como de la peste. Cuanto más abierto permanezcas a no etiquetar la experiencia, más lejos y más alto permitirás que te lleve. Todas las otras vidas están en ésta.

martes, 4 de mayo de 2010

TR, información y 'estados de consciencia'

La mayoría de personas que acceden a la Terapia Reconectiva desde el escepticismo (gracias por vuestra compañía), cuestionan saludablemente su sorprendente experiencia. Enhorabuena. Si siguen adelante y quieren conocerse a sí mismos, es más que probable que, antes o después, experimenten otro fenómeno distinto: la recepción de información. Éste es aún más sorprendente si cabe y, además, es verificable. Una y otra vez, en la Terapia Reconectiva, se recibe información cuya veracidad más tarde se comprueba.

¿Cómo se explica eso?

Sinceramente, no tengo ni idea.

De momento, la teoría de los 'estados de consciencia' no me vale. ¿Por qué? En primer lugar, porque a ese estado en el que se recibe la información se le llama 'estado expandido de consciencia'. Pues no, absoluta y radicalmente NO. En todo caso, al estado considerado normal habría que llamarle 'estado reducido de consciencia'. Porque el otro, el mal llamado expandido, se vive como infinitamente más natural y auténtico, y, cuando 'se regresa' a éste, se experimenta algo así como una caída, una limitación, un estrechamiento, un abandono de la luz y una entrada en las, si se me permite decirlo, tinieblas. ¿Cómo entonces podemos atrevernos a valorar aquel estado desde éste? ¿No es eso pretender medir el universo con una regla? Y, claro, como se escapa de las medidas que nuestra ignorancia utiliza, caemos en la suprema arrogancia del desprecio. Digámoslo claro: no es el 'estado expandido' el que debe levantar sospechas, es el estado limitado, justamente el que sospecha. Es como si a un grano de arena en la playa le hubieran vendado los ojos y declarase, convencido, "Yo soy la arena".

Por eso se dice que lo que a los ojos de los hombres es locura, a los ojos de Dios es sabiduría. Aunque eso no deja de ser una imagen. Un loco es un hombre perdido en sí mismo. Un cuerdo es un hombre perdido en la mayoría.

Por el momento, tengamos la conveniente humildad de reconocer que hay más, mucho más, de lo que la arrogante conciencia dominante cree que administra. Pobre tonta, la ad-ministra...

viernes, 23 de abril de 2010

Terapia Reconectiva: El Poder de la Consciencia

En la práctica de la Terapia Reconectiva lo primero que sorprende, en efecto, es la aparición de esas ‘memorias inconscientes’ que aquí llamamos ‘cuerdas’. Eso es lo primero que sorprende, pero no lo que más sorprende.

Una vez que hemos hecho consciente esa ‘memoria’ (es importante mantener el entrecomillado para no caer en el literalismo de las palabras), el terapeuta, que no es más que un mero acompañante, invita al paciente -o el paciente se invita a sí mismo, cuando ha aprendido a hacerlo- a ‘viajar’ en el tiempo hasta un momento antes del hecho que provocó el trauma, y tratar de hablar con todos los implicados.

Quien de todo esto no tenga experiencia propia, puede llegar a pensar desde la sola teoría que se trata de algo así como una especie de programación neurolingüística. Pero nada tiene que ver con eso. Del mismo modo en que las ‘memorias’ se experimentan con contenido propio y no como proyecciones, esta búsqueda de una solución que evite el suceso traumático también se experimenta como teniendo una dinámica propia, independiente de la voluntad consciente (¿también de la voluntad inconsciente?) del paciente. Lo que nos encontramos al intentar prevenir y evitar el trauma no es menos sorprendente que el contenido de las mismas ‘memorias’.

Al respecto quiero apuntar otro detalle: cuando el paciente accede a ‘memorias’ de su vida presente, en ocasiones la sorpresa es mayúscula: ese recuerdo que ahora emerge podía estar tan enterrado que la consciencia de su existencia supone un enfrentamiento entre lo increíble y lo indudable: “es evidente que eso sucedió, y que me afectó gravemente; lo increíble es que lo hubiese olvidado” -suelen decir los pacientes.

Pero cuando el acceso es a ‘memorias’ de eso que muchos llaman ‘otras vidas’, el impacto en el paciente es cualitativamente diferente. La mayoría de veces es como si se hubiese derribado una barrera hasta entonces infranqueada, suele haber una reacción física llamativa, a partir de la cual ya nunca las cosas serán vistas como hasta entonces (no) se veían.

Si tú has sido una mujer violada, en ésta o en otras vidas, en la realidad reconocida conscientemente o en tu imaginario (que finalmente tiene el mismo efecto), o si tú has sido un asesino de niños… ¿acaso debes cargar eternamente con ese trauma?

Si existe sólo una vida, ¿te sentirás marcada o condenado de por vida? O peor, si existen muchas vidas (en la realidad o en tu imaginario, porque, como decimos, el efecto es el mismo), ¿te sentirás eternamente marcada o condenado?

La respuesta es que no, que no ha de ser así en modo alguno. Que tanto víctimas como verdugos pueden, desde la Consciencia, limpiar, prevenir, evitar… hacer lo necesario para que el hecho traumático, que permanece en la memoria, retrocediendo a un momento antes de que suceda, no suceda.

“¿Pero cómo vas a hacer que no suceda lo que sí sucedió? Vale que lo hagas con las fantasías de otras vidas, pero, ¿cómo vas a hacerlo con lo que te consta que sin duda sucedió en ésta?” -es lo que se pregunta quien no ha vivido esta experiencia.

Quien sí la ha vivido no se lo pregunta. Simplemente, lo experimenta. Sabe, por experiencia, que tras llegar a un acuerdo, a veces casi imposible, para evitar el suceso traumático que dejó tan imborrable huella, cuando avanza en su memoria ya no aparecen ni el hecho ni sus consecuencias.

Seguramente ése es el poder de la Consciencia, que tiene mucho que ver con el Amor y con la Justicia, con la comprensión, con el perdón, con la apertura… Siempre es el Amor quien dirá la palabra última. Y la palabra última nunca podrá ser otra que ‘te quiero’. Porque todo lo demás es mentira.